¿Es Luca una Historia de Amor Gay?

El aclamado estreno de la última animación de Pixar, reabrió una vieja herida: la audacia del estudio de la lamparita en sus temáticas, contra el conservadurismo de Disney, la casa matriz. 

Desde siempre se dijo que “Luca” (2021) abordaría, con sutileza, el tema homosexual en su historia, lo que fue ratificado en más de una oportunidad por sus realizadores, que enfatizaron en que el proceso de aceptación e integración entre los habitantes de un pequeño poblado costero italiano y los habitantes del mar sería -en trazos muy finos- una alegoría sobre la discriminación y las dificultades de convivencia.

Visto de ese modo, el debate no es nuevo en el ámbito de la animación. “Li Shang” (de “Mulán”, 1998) es un ícono bisexual. De “Elsa” (personaje de “Frozen”, 2013) se ha comentado varias veces que puede ser lesbiana. Así como la orientación de la heroína de “Raya y el último dragón” (2021) también es debatible.

“Luca” y “Alberto” -protagonistas de “Luca”- podrían ser homosexuales, no obstante, nada manifiesta en ese sentido, de manera explícita, la obra. Se quieren, se respetan, son solidarios con sus deseos y problemas. Acometen juntos la gran aventura de explorar otros mundos, de desafiar a sus familias y su comunidad. Uno le enseña al otro a caminar, a respirar, a comportarse, a pelear por sus derechos. A desafiar, incluso, las intuiciones de su cerebro, personificándolas en su célebre: “¡Silencio, Bruno!”. 

No pueden imaginar el futuro y la Vespa que los llevará, el uno sin el otro. Y ambos se sienten frente al pueblo en el que se aventuran -para seguir con la metáfora- como monstruos ocultos, seres extraños, bichos raros. Allí lograrán la autoaceptación y la integración gracias a su esfuerzo y a la generosidad de la gente, incluidos los otros “monstruos” que habitaban en secreto dentro de la comunidad.

Para Pixar, mostrar -muy sutilmente- una orientación homosexual no ha sido problema, como tampoco lo ha sido para Disney en el pasado representar amor en personajes infantiles. Pero en “Luca”, como en buena parte del cine homosexual histórico, la moraleja no es simple ni perfecta: los protagonistas no pueden vivir su amor en pareja y deben ser separados por la distancia.

No es “Luca”, por ende, la primera película homosexual de una empresa Disney. Es apenas un primer paso hacia la superficie, lo suficientemente grande para remecer el universo de la animación y de los mensajes infantiles. 

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