La Araucana

Medio Siglo de
una Vergüenza 

En agosto de 1971 se estrenó la única película sobre la lucha de la conquista. Una producción española rodada en Chile, con actores italianos. Nunca más el cine intentó reflejar la cultura y la épica del pueblo mapuche.

La deuda de la cinematografía chilena con la historia mapuche es un capítulo inexplicable. No hay obras de ficción que narren ni la resistencia al conquistador ni el afán de “pacificación” de la república chilena, para anexar las tierras que pertenecieron por siglos a nuestra raza ancestral.

Hay intentos documentales y acercamientos contemporáneos a la problemática de la zona, aunque ningún esfuerzo serio por relatar las batallas, las luchas, las leyendas o los héroes que inspiraron su historia.

Por eso, recordar la única superproducción realizada provoca más vergüenza que nostalgia. El 2 de agosto de 1971 se estrenó en las salas “La Araucana”, un largometraje con capitales españoles e italianos rodado en Arauco, Calama, Valdivia y el Cusco, inspirado en la obra del mismo nombre de Alonso de Ercilla y Zúñiga y que narraba la épica, desde el punto de vista de los conquistadores.

Dirigida por Julio Coll (“un director que no tuvo las oportunidades que merecía”, según la revista Fotogramas), en el guion participó el escritor e historiador chileno Enrique Campos Meléndez, sin que se notara un afán por ceder algún protagonismo a los pueblos originarios. Es, en rigor, la historia de Pedro de Valdivia desde que sale del Cusco para atravesar el desierto hasta que muere en la batalla de Tucapel. Anunciada como una superproducción de gran proyección internacional, se decidió que los papeles principales quedaran en manos de 2 italianos. Venantino Venantini hizo del conquistador, mientras que la afamada Elsa Martinelli se convirtió en Inés de Suarez.

Pese a estar filmada en Chile, no hay ningún actor local en los roles estelares. El personaje de Lautaro, por ejemplo, recayó en el español Víctor Alcázar. Mientras que La Coya -la mujer del emperador inca- fue para la muy castiza Elisa Montés. Aparecen en el reparto Armando Fenoglio (argentino nacionalizado) y Juan Pérez Berrocal, nacido en España y radicado en Chile, quien tomó el papel del toqui Colo Colo.

La crítica fue despiadada, incluso para los medios más conservadores que vieron en “Los gigantes de la conquista” (el subtítulo de la cinta) una reivindicación de la gesta española. El Mercurio consignó que “Las películas basadas en hechos de historia son mediocres y a menudo una mascarada. Los directores, gente a menudo ignaras en este dominio, suelen trasgredir los hechos”. Además, reclamaba, “en el filme se ha optado por presentar los incidentes de batallas que no difieren de algunos de los episodios habituales en los westerns”.

El personaje de Lautaro no ofrecía complejidades y, finalmente, en la muerte de Pedro de Valdivia -víctima de un flechazo- hubo quienes creyeron ver más de la conquista del Oeste estadounidense que de la lucha en la Araucanía.

Hace 50 años, la única superproducción sobre la épica mapuche terminaba muy mal, aumentando aún más la otra deuda con nuestra cultura ancestral que aún no se paga debidamente. 

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