Duna

Las Arenas Malditas

Vuelve el clásico de ciencia-ficción en versión de Denis Villeneuve y con un reparto de primera. Una saga literaria que inspiró al cine actual y que busca su momento consagratorio sin saber, paradojalmente,
si habrá una segunda parte.

“Duna” es una novela imprescindible. Escrita en 1965 por Frank Herbert, llamó la atención por los universos galácticos, por una polémica visión del poder y la traición, por los escenarios propuestos y, sobre todo, por ser una historia familiar marcada por la tragedia. Desde entonces fue considerada un referente obligado de la ciencia-ficción -especialmente para “Star wars”-, aunque también una obra maldita en su relación con el cine.

No había pasado una década cuando los hermanos Di Laurentiis pretendieron llevarla a la pantalla grande, entregándole el desarrollo del proyecto al chileno Alejandro Jodorowsky, de polémica trayectoria en el celuloide. Sus ideas eran fantásticas, con Pink Floyd en la banda sonora, Salvador Dalí en el rol del emperador y un elenco que incluía a Orson Welles, David Carradine, Mick Jagger y otras estrellas, pero que implicaba una película de 10 horas y un presupuesto inabordable. Tras ese enorme esfuerzo artístico y temiendo un fracaso comercial, finalmente la tarea fue encomendada a Ridley Scott, quien tampoco consiguió adelantarse a George Lucas y sucumbió ante los costos del proyecto.

Recién en 1984, David Lynch pudo estrenar la primera versión, mas la crítica fue devastadora y el público no llegó, considerando que la trama era demasiado profunda y que las escenas de acción estaban eclipsadas por la trilogía de los “Skywalker”. Se consideró que las limitaciones de tiempo conspiraban con el desarrollo de la idea -el montaje lo terminaron los productores para reducir su duración-, y ni siquiera la miniserie para la televisión estrenada hacia el 2000 logró repercusión.

“Duna” desde entonces quedó en un limbo extraño: fracaso monumental para algunos, obra de culto para otros, que no olvidaban la riqueza del reparto -Sting incluido- ni los efectos especiales, que llevaron el costo de realización a los 40 millones de dólares, de los cuales se recuperó menos de la mitad.

La nueva adaptación está a cargo del canadiense Denis Villeneuve, quien ya tuvo a su cargo “La llegada” (2016) y “Blade runner 2049” (2017). Debió recrear nuevamente la aventura de “Paul Atreides”, un joven que queda en medio de una lucha imperial entre 2 castas por el control del “melange”, la sustancia más valiosa del universo, que solo se encuentra en el desierto de Arrakis, un planeta que ha enfrentado permanentemente a sus habitantes, los “fremen”, con los depredadores, y que bajo las arenas esconde un terrorífico secreto: los gusanos gigantes que arrasan con todo.

El gran problema de “Duna” en la actualidad es que las guerras espaciales, las luchas de castas y los grandes monstruos ya se han hecho frecuentes en la cinematografía. También los héroes atormentados. Y no hay que olvidar la fama que la antecede. Por eso, Villeneuve tomó una decisión difícil y controversial: separó la película en 2 partes, y únicamente filmó la primera, pese a su deseo de rodar la historia completa. Por lo tanto, si la cinta no funciona, se quedará sin desenlace o la tarea la tomará otro cineasta.

¿Tiene el canadiense referentes puntuales para la puesta en escena? Sí, definitivamente. Las referencias a “Lawrence de Arabia” (1962) son constantes (los grandes planos del desierto, las variadas tribus, los vestuarios arabescos) y el propio realizador las reconoce.

El reparto ayudaría a consolidar el éxito del estreno, porque son rostros reconocibles de taquilleras franquicias. Jason Momoa (“Aquaman”), Oscar Isaac (“Star wars”), Zendaya (“El Hombre Araña”), Dave Bautista (“Guardianes de la galaxia”), Josh Brolin (“Los Vengadores”), Rebecca Ferguson (“Misión: Imposible”) y muchas estrellas más acompañan a Timothée Chalamet en esta nueva versión que busca, ahora sí, cautivar a todos los públicos. 

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