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Depredador: La Presa

Tras 4 años de preparación llega la quinta película de la saga, una precuela ambientada 300 años atrás en la Nación Comanche, de Norteamérica.

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Ya en “Depredador 2” (1990) -la mejor cinta de la franquicia-, los espectadores se enteraban que los depredadores cazaban a la humanidad hace siglos, cuando el teniente “Mike Harrigan” (Danny Glover) era reconocido por un alienígena recibiendo una antigua arma de fuego. Aunque fue el personaje de origen nativo “Billy” (Sonny Ladham) del primer filme, “Depredador” (1987) -cuyo enfrentamiento con el extraterrestre se sobreentiende pero no se explicita-, el que le dio la idea a los realizadores de ambientar “Depredador: La presa” (2022) en un contexto indígena.

Es así como a principios de agosto llega el quinto título de la saga, teniendo como rival principal a una muchacha comanche, “Naru” (Amber Midthunder), quien desea ser guerrera, a pesar de las tradiciones de género de su pueblo que no se lo permiten. Será ella quien descubra las fortalezas y debilidades del predador invisible que acecha a su tribu.

Dan Trachtenberg (“Calle Cloverfield 10”) dirigió este rodaje hablado tanto en inglés como en comanche y que cuenta con varios actores de origen indígena, incluyendo a su protagonista. “Depredador: La presa” (2022) tendrá un estreno digital, pudiendo ser visto en Latinoamérica en la plataforma Star Plus.

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LAS OTRAS 4 PELÍCULAS

En estricto rigor, existen 4 largometrajes de nuestro letal guerrero galáctico.

“DEPREDADOR”
(1987, John McTiernan)

Estelarizada por Arnold Schwarzenegger en el papel de “Dutch”, parecía ser simplemente otra cinta de acción del musculoso de origen austríaco, pero incluso logró conseguir una postulación al Óscar por sus efectos especiales. Sin ser una gran película, consigue entretener, mantener la tensión y, sobre todo, presentarnos al implacable cazador. Aquí ya aparecía con su equipo de combate, las características físicas con las que lo conocemos hasta hoy y ese código de honor por el que intenta aniquilar a los miembros del comando con el que se topa en la jungla guatemalteca, excepto a la chica nativa desarmada, que revela que en su pueblo lo conocen hace generaciones, pues aparece en las épocas de mayor calor para asesinar hombres.

“Si sangra, podemos matarlo”, declara “Dutch”, dando inició a una guerra sin cuartel que se repetirá en las continuaciones. El extraterrestre estuvo a punto de ser interpretado por Jean-Claude Van Damme, quien finalmente desistió siendo Kevin Peter Hall quien le da vida, el mismo que las hace de piloto del helicóptero. Y otro dato más: en un comienzo, la apariencia del depredador era más cercana a la de un insecto, hasta que se cambió por un aspecto humanoide… un tremendo acierto.

“DEPREDADOR 2”
(1990, Stephen Hopkins)

Ya está dicho: el mejor largometraje de la saga. La espesa selva se cambia por la ruidosa urbe de Los Ángeles y ahora el cazador galáctico -encarnado nuevamente por Kevin Peter Hall- se inmiscuye, con deleite, en una guerra de bandas rivales de narcotraficantes. Aquí se topará con el teniente “Mike Harrigan” (Danny Glover), con quien la criatura se encapricha y sostiene un juego del gato y el ratón durante toda la trama.

Inolvidable la escena de la señora con ondulines que se levanta en medio de la noche por los extraños ruidos del baño. Precisamente es en esta interesante secuela donde se nos revela un dato crucial del código de honor del alienígena: cuando desiste matar a la policía interpretada por María Conchita Alonso, al visualizar que lleva un bebé en su vientre. Es en este filme, también, donde nos enteramos que somos presa de estos extraterrestres desde, al menos, el siglo XVIII. 

“DEPREDADORES”
(2010, Nimród Antal)

Pese al elenco liderado por el ganador del Óscar Adrien Brody (“El pianista”), secundado por figuras como Laurence Fishburne, Alice Braga y Topher Grace, no logró el nivel de sus antecesoras.

En un planeta desconocido se encuentra un grupo de personas que, aparentemente, nada tiene en común. Mientras avanza el metraje, sin embargo, descubrimos por qué los depredadores los seleccionaron para su coto de caza. La historia tiene el mérito de ampliar nuestro conocimiento sobre la raza extraterrestre, develando a más de un tipo de depredador.

“EL DEPREDADOR”
(2018, Shane Black)

Cuarta parte de la serie “Depredador”. Ambientada en la actualidad -como todas las secuelas de la franquicia hasta ahora-, la película estuvo protagonizada por Boyd Holbrook y Olivia Munn.

Cuando un niño provoca accidentalmente que los depredadores retornen a la Tierra, un grupo de ex soldados y varios civiles deberán hacerle frente. Durante esta batalla descubriremos no solo que existe más de una raza de depredadores, sino también que se han sometido a mejoras genéticas.

A este cuarteto de títulos se suma una dupla de filmes que son un crossover o cruza de las franquicias “Depredador” y “Alien”. Nos referimos a “Alien vs. Depredador” (2004) y su secuela “Alien vs. Depredador: Requiem” (2007) que, tal como sus títulos lo delatan, enfrentan a nuestro guerrero con el famoso monstruo espacial que babea al lado de Sigourney Weaver. El más interesante es el primer rodaje, a cargo de Paul W.S. Anderson, que nos muestra una expedición en la Antártica que descubre una antiquísima pirámide enterrada, destinada a criar aliens para ser cazados por los depredadores. Aquí resalta el personaje de “Alexa Woods” (Sanaa Lathan), la mujer que se gana el reconocimiento de sus enemigos, tal como antes lo hiciera “Mike Harrigan”. 

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CONOCE A TU ENEMIGO

El depredador es una de las criaturas más peligrosas que nos ha dado el cine pero, a diferencia de tantas otras, no es una bestia, tampoco es un monstruo; ni siquiera es un humado que se ha convertido en asesino en serie. Muy por el contrario: es un extraterrestre que pertenece a una civilización superior, que sigue un estricto código de honor.

Creado por los hermanos guionistas Jim Thomas y John Thomas, este cazador fue dotado de características muy definidas desde un comienzo. Tiene una forma humanoide, aunque es mucho más alto, corpulento y pesado que un hombre. Su estatura es cercana a los 2,3 metros, su peso es de aproximadamente 170 kilos, es muy atlético, ágil y capaz de levantar gran peso. Su piel es verdosa con escamas oscuras y sus manos terminan en garras negras. Posee un par de pequeños ojos, boca con mandíbula cruciforme y en su cabeza tiene tentáculos capilares que parecen rastas. Su sangre es verde fosforescente y su visión es termográfica. Además, emite un sonido muy peculiar.

Desde tiempos inmemoriales, este macho alfa recorre el cosmos en naves espaciales buscando presas, prefiriendo siempre aquellas que le supongan un reto y estén armadas. Ha cazado en distintos planetas y épocas. Ostenta un ritual de faena de los cadáveres (cuelga boca arriba a sus muertos, los despelleja, destripa y pule huesos), para luego guardar como trofeos las espinas dorsales de sus víctimas.

Suele enfrentarse solo a sus rivales (aunque haya más depredadores junto a él). Posee armas de avanzada tecnología a lo que se suma un sistema de camuflaje que lo vuelve casi invisible. Usa una máscara que le facilita la respiración en nuestro planeta, su equipo incluye un moderno botiquín de primeros auxilios y hasta un poderoso dispositivo de autodestrucción para evitar ser descubierto, en caso de caer en el duelo.

Con un enemigo de características tan peculiares y cautivantes, no era raro que traspasara las barreras del celuloide para llegar a convertirse en protagonista de videojuegos, historietas, novelas y fanzines, que se dedicaron a crear un complejo imaginario en donde se profundiza en las castas del predador, su planeta, sus rituales de conquista de la hembra y hasta, aunque suene insólito, su religión.

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