“Batman” & “Drácula” 

El Vuelo Del Murciélago

Pocos personajes han tenido tal impacto en el cine y la literatura como el justiciero de Ciudad Gótica y el legendario chupasangre.

El estreno de “The Batman” (2022), fechado para marzo y en la piel de Robert Pattinson, ofrece la excusa perfecta para comparar a estos tremendos personajes, parte de la cultura popular hace varias décadas.

“Drácula” nació formalmente de la pluma del irlandés Bram Stocker en aquella célebre novela publicada en 1897, inspirada en las leyendas de Transilvania. Desde entonces, el afamado conde ha llegado al teatro, la televisión, las historietas y, por supuesto, al cine. En el séptimo arte, inolvidables fueron las versiones de Bela Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman. Aunque también el arte y el entretenimiento han conocido a otros renombrados vampiros, como “Barnabas Collins” (de la recordada serie de los 60), “Blade” (de la novela gráfica y su adaptación al celuloide) o el atormentado “Robert Cullen” (de la saga literaria y fílmica “Crepúsculo”, personificado en la pantalla -anecdóticamente- por el mencionado Pattinson), por nombrar solo algunos.

“Batman”, por su parte, apareció por primera vez en las viñetas en 1939. Creado por los estadounidenses Bob Kane y Bill Finger se convirtió en uno de los personajes emblemáticos de DC Comics. Hasta el día de hoy suele estar presente en la cartelera, en la pantalla chica, en los videojuegos, juguetes para niños y, cómo no, en los comics. En los 35 mm ha sido interpretado por astros de la talla de George Clooney, Ben Affleck y Michael Keaton.

El nacimiento en la ficción de “Drácula” y “Batman” es en diferente siglo. Uno es villano y el otro, justiciero. Uno es aristócrata y el otro, plebeyo. Con procedencia, personalidades y objetivos tan distantes, incluso opuestos, vale la pena repasar qué podrían tener en común.

Partamos por la respuesta obvia que ambos se relacionan íntimamente con los murciélagos. Mientras el “Conde Drácula” necesita beber sangre para subsistir al igual que algunos murciélagos, el nombre “Batman” significa, literalmente, “hombre murciélago”.

De género masculino los dos, el chupasangre debe su origen a su renuncia a Dios, tras el suicidio de su amada. El paladín de Ciudad Gótica comienza a gestarse tras presenciar el asesinato de sus padres en la niñez. La muerte de sus seres queridos es, entonces, lo que detona su origen.

Tanto uno como otro se ven obligados a llevar una doble vida. El depredador de colmillos largos se esconde de día por su intolerancia al sol. El enmascarado es para todo el mundo “Bruce Wayne” (o “Bruno Díaz”, como se le tradujo antiguamente), ocultando su alter ego para luchar contra el crimen.

Coinciden en la vestimenta oscura y la capa larga. Son enigmáticos, atractivos para el sexo opuesto y ambos nacieron en cuna de oro, por lo que recursos no les faltan. En tanto uno suele reinar en su castillo, el otro posee una mansión que incluye Baticueva, Batimóvil y sofisticados artefactos.

“Drácula” posee tener un asistente que vela por él mientras duerme y efectúa sus labores mundanas, en tanto, el millonario aparece flanqueado por su compañero “Robin” o asistido por su mayordomo “Alfred”.

Ninguno se guía por la ley, la moral de la sociedad ni mucho menos por la religión. Son solitarios, introvertidos, lacónicos, solteros, sin hijos. Capaces de amar profundamente, no obstante, saben que su destino no les permite tener una mujer a su lado.

“Drácula” es inmortal. Y aunque “Batman” puede morir, es considerado un superhéroe. Es decir, están por sobre el estándar de la humanidad.

Alguna historieta y alguna película por ahí ya los enfrentó. Lo cierto es que villano o héroe (muchas veces dependiendo de quién los mire) son de los personajes más poderosos y potentes que nos ha regalado la imaginación humana. 

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